jueves, 25 de febrero de 2016

LOS CLÁSICOS BAJAN A LA CALLE....(CREATIVIDAD LITERARIA)

LOS CLÁSICOS BAJAN A LA CALLE

EL CUERVO de E. A. Poe.

Profesores: Rafael Prieto y Matilde Jaime.



ORIGINAL

Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
 y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."



¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

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Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más".


Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.


La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.


Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral
al repetir: "Nunca más".





PILEÑO

Cierta noche pesada, cuando, con la mente estrujada,
meditaba sobre varios libracos de listillos sabiondos
 y asentía, empanao, de pronto se oyó un crujido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."


¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro fantasmal.
Yo esperaba nervioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida profunda
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.


I el crujir, triste, flojo y frío de la seda de las cortinas rojas
 lléname de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí de pie
callando el latido de mi corazón  vuelvo a repetir

Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora en mi cuarto quiere entrar
Eso es todo y ya esta


Ahora mi ánimo cobraba vida  y ya sin tonterías
señor dije o señora en verdad vuestro perdón
imploro mas el caso es que adormilado
cuando vienen a tocar quedamente
tan quedo vivisteis a llamar  a llamar
a la puerta de mi cuarto que apenas puede creer que os oía
Y entonces abrí de par en par la puerta

Oscuridad y ya está escrutando hondo en aquella negrura me quede largo rato atonito, cagao, pensando, soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido jamás a soñar.

mas en el silencio profundo la quietud callaba y la única palabra ahí dicha era el balbuceo de un nombre: ´´¿leonora?´´ lo pronuncié en un susurro, y el eco lo devolvió en un murmullo: ``¡leonora¡´´ apenas esto fue, y nada más.



vuelto a mi cuarto, mi alma toa toda mi alma abrasándose dentro de mí, no tardé en oír de nuevo tocar  con mayor fuerza ´´ciertamente - me dije -, ciertamente algo sucede en la reja de mi ventana. dejad, pues, que vea lo que sucede allí, y así penetrar pueda en el misterio.´´ ¡es el viento, y nada más¡