lunes, 22 de febrero de 2016

LOS CLÁSICOS BAJAN A LA CALLE ...( DE CREATIVIDAD LITERARIA).

Actividad de Taller de Creatividad literaria:
Los clásicos bajan a la calle 2
·         OBJETIVOS: • Reflexionar sobre la mutabilidad diacrónica de las lenguas. • Reflexionar sobre las variedades diacrónicas y diastráticas de la lengua. • Acercar la lengua de nuestros antepasados a nuestro tiempo. • Trabajar colectivamente aunando esfuerzos para la consecución de un fin común. Y acercar al alumnado a la lectura de los clásicos literarios de una forma práctica y amena.
·         Fragmento seleccionado de la obra de Zorrilla Don Juan Tenorio
·         Actividad realizada por parejas durante dos sesiones de una hora cada una.
·         Lectura e interpretación del texto y adaptación al registro “pileño”
·         Prof.: Alejandra Arroyo García

Para ver la actividad en su totalidad, pincha sobre el siguiente enlace.



Texto original


ACTO IV
Escena III DICHOS y DON JUAN                           
D. JUAN:
¿A dónde vais, doña Inés?
D.ª INÉS:
Dejadme salir, don Juan.
D. JUAN:
¿Que os deje salir?
BRÍGIDA:
Señor,
sabiendo ya el accidente
del fuego, estará impaciente
por su hija el comendador.
D. JUAN:Don Juan Tenorio
¡El fuego! ¡Ah! No os dé cuidado
por don Gonzalo, que ya
dormir tranquilo le hará
el mensaje que le he enviado.
D.ª INÉS:
¿Le habéis dicho...?
D. JUAN:
Que os hallabais
bajo mi amparo segura,
y el aura del campo pura,
libre, por fin, respirabais.
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,Don Juan Tenorio
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí. bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando vida mía,
la esclavitud de tu amor.
D.ª INÉS:
Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir,
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,Don Juan Tenorio
que oyéndoos, me parece
que mi cerebro enloquece,
y se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro
de tu hidalga compasión
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro

(Versión pileña)

D.Juan:¿Onde va mare?
Dña Inés: ¡Que me deje salí!
D. Juan: ¿Que te deje salí?
Brígida: pare, sabiendo ya el accidente del fuego, está impaciente por su hija el pare la niña
D. Juan: ¡Er fuego! Que no te preocupe por eso, que cuando dormía le mandé un wuasa
Dña Inés: ¿qué la dicho?
D.Juan: que estabas aquí abajo y por fin respiras bien

(se va Brígida)
D.Juan: Cálmate cari, descansa, y por un momento olvida tus recuerdos de monja.¡Ah! ¿te puedo enseñar este paisaje donde tú podrás respirar mejor? Esta aura tiene sencillos olores pa la flores esa agua limpia y transparente que pasa por la barca del pescador, a la que esperaba to er día cantando. ¿es verdad, mi amor que hueles el amor?, Es eso que el viento coge todos los olivos.Ese buen acento que canta el ruiseñor de sus copas que llama cercano ese día…¿es verdad, gordita mía, que hueles a  amor?. Y esas palabras que entran en tu corazón, ya cerca de los labios de don Juan , y su ideas entran en un fuego que no está encendío toavía ¿es verdad cariño que hueles el amor?. Y esas perlas que se van tranquilas de tus lindas pupilas que quieren que me las beba,y ese fuerte calor que no había en tu interior. ¿Es verdad, mi niña, que huelen el amor?.¡Oh! Bonita Inés, espejo de mis ojos, escúchame sin llantos, como tú lo haces, Amos es: mira aquí a tus pies  o todo el rencor  de este mal corazón que sabía rendirse, encantado, mi amor de la fuerza del tuyo.

Dña Inés: ¡Cállate ya¡ ¡Juan! no me podré aguantar más tiempo sin morí ¡Cállate! por compasión que escuchándote que mi cabeza estalla y se quema mi corazón...en verdad. ¡Ah! mas dao de beber un filtro sucio sin duda, que si nos rendimos nos ayuda la virtud. (...) ¿y qué tengo que hacer? ¡pobrecito yo! sino me tiro a sus brazos, si el corazón se parte en trozos me vais quitando cascos de aquí¡ No pare, mi poder no podrá hacerlo. Yo me acerco a tí, como va ese río a ese mar. Que estés tú aquí, tu presencia me vende, tus palabras me dejan helada,y tus ojos me encantan y tu aliento me pone mala...pare, pare yo no entiendo tu compasión o me arrancas el corazón o me quieres porque yo...te amo…


Autores: Manuel Cuesta y Aurora Real 2ºde eso A.